Hace varios meses que la adaptación que está tramando Telecinco de la saga de nuestro querido Pérez-Reverte me tiene con la ceja levantada.

En primer lugar, por el propio Alatriste. No pongo en duda las dotes interpretativas de Aitor Luna, actor encargado de dar vida al personaje. En los trabajos anteriores donde lo he visto me ha parecido, de hecho, de los talentosos. Lo que me tiene mosqueado es su elección. ¿Podrá el treintañero Aitor Luna, con su barba rala, dar vida al veterano de los Tercios en Flandes, cuarentón y achacoso, Alatriste de las novelas? ¿Me lo creeré? Piensen que, en la versión de Díaz Yanes, Viggo Mortensen puso piel al personaje con sus 48 años cumplidos —de hecho el Aragorn de El Señor de los Anillos lo hizo con 43—.

Aitor Luna como Alatriste

Ojito, que no estamos ante un Águila Roja cualquiera, karateka y enamoradizo. No. Alatriste es, en sí mismo, la viva representación de la decadencia del imperio español. Nada de heroicidades ni postureo; nada de lucimiento de palmito: el capitán es maduro, viene destrozado por la guerra y tiene el semblante marcado por la pesadumbre. ¿Por qué Aitor Luna? En serio, ¿a quién se le ocurrió? ¿en qué estaba pensando, en los libros o la audiencia? Porque claro, un muchacho como Aitor Luna tiene probablemente más atractivo para más públicos que cualquier otro actor diez años mayor; si no la serie corría el riesgo de convertirse en un producto dirigido a la audiencia adulta, y eso no puede ser: se emitirá de 22.30 a 1.00 de la madrugada —ya lo han anunciado: episodios de 70 minutos con publicidad, para audiencias numantinas—, es obvio que hay que dirigirla también al público adolescente e infantil… [#ironía].

El segundo punto que me ha hecho levantar una ceja ha sido la elección de la partenaire. Como seguro que saben, tanto en las novelas como en la película de 2006, el atormentado capitán sufre los amores intermitentes de una actriz llamada María de Castro. ¿Saben a qué intérprete han elegido para dar vida a esta castiza española del Siglo de Oro? A Natasha Yarovenko, mitad rusa, mitad ucraniana. Olé.

Natasha Yarovenko en Alatriste

Oye, no pongo en duda que la chica no se esfuerce, ni que no hable bien el español, ni que no pueda hacer un buen papel. No. No la critico a ella. Critico la elección. ¿A quién se le ha ocurrido poner a una rusa a hacer de actriz española? ¿Fuiste tú, Paolo? ¿Sí? ¿Y cuándo se te ocurrió? ¿Después de ver Habitación en Roma, quizá?

Lo digo porque me llama mucho la atención que teniendo en nuestro panorama nacional tantas buenas actrices que potencialmente encajan mejor en el papel que esta joven —tenemos, de hecho, una actriz que incluso se llama igual que el personaje, María Castro, que hasta canta y baila, jatetú—, se haya optado por la vertiente extranjera. Es más: se rumorea por ahí que los guionistas han cambiado la nacionalidad del personaje para justificar la elección de la actriz. ¡Han cambiado la nacionalidad de un personaje de Pérez-Reverte! Menos mal que Aitor Luna no es cantonés…

El tercer punto que me tiene mosqueado es el rodaje en Hungría. Sí. Hungría. Concretamente en los Estudios Korda de Budapest, donde se ha recreado prácticamente todo a un ritmo de trabajo, según cuentan, «estajanovista», y con multitudes y multitudes de extras. Algo que en España sería imposible, impensable, o muy caro. Ya. No lo dudo, oye. Si allí es más barato pues es más barato, qué le vamos a hacer.

La cosa es que Alatriste se desarrolla en un espacio muy concreto: el Madrid de los Austrias. ¿Pillan la ironía? ¿No? Se lo repito: el Madrid de los Austrias. ¡Sí! Es el nombre del recorrido turístico que circunda el centro de la capital. En efecto, numerosos escenarios originales de la época que narran las novelas se conservan en buen estado: plazas, fachadas, edificios… ¿Por qué no hacerlo aquí, en los emplazamientos originales? ¿De verdad es tan caro? ¿De verdad es tan complicado pedir los permisos? Isabel terminó su temporada en el Patio de los Leones de la Alhambra. ¿Tan complicado es rodar en el Palacio de Santa Cruz? ¿Tan caro es conseguir extras en Madrid para una serie?

Bueno, si es así, pues me tendré que conformar… pero que no me digan que han apostado por la autenticidad. Dicen por ahí que incluso han hecho locuras de las que hacía Visconti en sus películas, que llenaba los armarios de los escenarios con costosísimos trajes de época que nunca aparecían ante la cámara. En Alatriste, según parece, han querido recrear los salones donde tiene lugar la serie con tanta exactitud, que incluso han reproducido los cuadros originales que los engalanaban. ¿No hubiera sido más auténtico rodar en los salones reales? No, ya, en estudio mejor, que está todo más controladito y podemos poner luces de relleno —en el trailer, observen la coronilla de los personajes, ¿ven ese resplandor que no se sabe de dónde viene? pues eso—, que es más barato que iluminar entornos de verdad como hace las series extranjeras.

Alatriste

A estas alturas del cuento, los que me conocen estarán ya extrañados de que no haya puesto a parir el proyecto de serie antes de que se estrene, como es habitual en mí. El caso es que hay un dato sobre los demás que me tiene especialmente mosca: los guionistas.

Alatriste lo firman Alberto Macías (Cuéntame cómo pasó, Familia), Curro Royo (El club de los suicidas), David Muñoz (El espinazo del diablo), Carlos Molinero (Salvajes) y Marisol Ferré (Familia, Cuéntame cómo pasó), con la supervisión del propio Pérez-Reverte. La línea estética la establece Enrique Urbizu (No habrá paz para los malvados) con la dirección de los primeros episodios. ¿Me comprenden ya?

En otras circunstancias, probablemente hubiera arremetido contra Alatriste a partir del primer párrafo. De hecho puede que no hubiera llegado siquiera al párrafo de la rusa. Pero con guionistas de esta categoría, la cosa se merece una oportunidad. Ya solo falta que Telecinco se decida a ponerla en parrilla este año.