En NOSOPRANO hemos recibido con impacto la noticia del fallecimiento del actor español Alex Angulo, en la tarde del domingo, tras sufrir un accidente de tráfico al salirse de la vía el vehículo que conducía, en el punto kilométrico 114,300, a la altura de la localidad riojana de Fuenmayor, en sentido Logroño-Zaragoza. Según ha confirmado la Delegación de Gobierno de La Rioja en un comunicado de prensa, el accidente se ha producido alrededor de las 17.30 horas de este domingo y no se ha podido hacer nada por salvar su vida.

Ni el odioso eufemismo de «larga enfermedad» ni nada por el estilo. Un momento de infortunio, un accidente como muchos de los que pueden ocurrir —y, de hecho, ocurren— a diario en cualquier parte. Lo que sucede es que hace mutis uno de los grandes secundarios —y no tan secundarios— de nuestro cine. A un servidor le marcará para los restos su papel en El día de la Bestia y, aún con todos los defectos de su papel y de la serie en su conjunto, le tengo un especial cariño a su caracterización de Blas en la serie Periodistas, por motivos obvios.

Se marcha Angulo sin que nadie se lo espere y dejando tras de sí un enorme vacío y sensación de ahogo. Pero, no tanto por lo inesperado de su muerte —prácticamente todas lo son—, sino por el peso y la magnitud de una carrera sobrellevada sin estridencia, con paso corto pero seguro, afianzado en la base teatral y sin pretender dar churras por merinas —condición sine qua non de cualquier actor que pretenda recibir tal nombre, de verdad—. Se suma, según mi humilde criterio, el nombre de Angulo a la larga lista de actores de brillantísimo talento que, sin ser de relumbrón, por carácter y vergüenza torera, sin acaparar el calor de los focos, por esa timidez que caracteriza a los grandes, ha devenido en imprescindible para entender la historia de nuestro cine reciente.

Quizás, tras su desgraciada y prematura muerte, en ese gesto tan español de enmendar los errores malamente y con prisas, los obituarios se llenen de palabras elogiosas, con más empalago, almíbar y falsedad que los que puedan encontrar aquí. Desde NOSOPRANO nos sumamos con admiración, humildad y respeto, al sentimiento de dolor de toda la familia del cine español y transmitimos un cariñoso abrazo, con nuestro sentido pésame a sus familiares y amigos.