Ay, Dexter Morgan. ¿Qué ha pasado? Con lo bien que dejaste aquella cuarta temporada en la bañera… ¿Por qué te has ido? Te sigo desde el piloto. Desde el principio. Y me maravillaste. Pensé que eras el vampiro moderno, mitad monstruo mitad persona.

En la primera temporada te enfrentaste contra ti mismo y saliste victorioso. La segunda fuiste más allá: tú contra tu obra. Luego empezaron a llegar los errores, las rarezas, las tramas a media temporada… pero saliste adelante con la cabeza alta hasta llegar a la cuarta: Dexter contra su futuro. Apoteosis.

¿Qué ocurrió después? Básicamente todo ha ido de mal en peor. La quinta temporada desdibujó a todos los personajes. Tú ya no eras tú, Debra ya no era Debra… Sólo fue superada en desidia por la sexta: una locura de temporada carente de todo sentido, con el juicio final y la hermana enamorada.

¿Y ahora? Aquí me tienes, una vez más, intentando encontrar un resquicio de interés en medio de tanta parafernalia. Yo, y todos conmigo. ¿Mafia ukraniana? ¿Otra Lila, digo, Lumen, digo Hanna? Incluso LaGuerta quiere volver a la segunda temporada. Cuando había interés, buenas tramas y tú eras tú.