Ay, Maurizio. ¿Cómo se te ocurre?

Confieso que pensaba dedicar este post a criticar la desacertada medida de cobrar 0,72 € por poder volver a ver el piloto de la serie El Tiempo entre Costuras en la web de Atresplayer. Iba a dar candela con toda mi socarronería habitual. Pero después de leer este magnífico debate tuitero que has tenido con el Catedrático de Estructura de la Comunicación Luis Miguel Pedrero, y los comentarios y parabienes que ya te han dedicado «con cariño» en la propia Atresplayer, me ha dado penica.

Sí. Me ha dado lástima. Porque te entiendo, Maurizio. Comprendo tu lógica, por raro que parezca. Es muy clara: si lo quieres ver con publi, aprovecha la emisión en la tele. Si lo quieres ver sin publi, paga. Es lógica. Logiquísima. Incluso algún entendido en la mercadotecnia te dirá que bravo, que muy bien, que sí señor: estás valorando tu producto y a la vez estás haciendo que la gente que quiera ver tu serie lo haga por la tele tragándose a los anunciantes. Pero en mi opinión te has equivocado, Maurizio. Te has equivocado.

Mira, aquí no tenemos conciencia de que ver la televisión sea un pago. De hecho, no lo es. No nos rascamos el bolsillo. Se lo rascan otros. Por eso, de entrada, no comprendemos la analogía. Para la inmensa mayoría de la gente el asunto es algo así como ¿por qué cobras por algo que ya has dado gratis? Ya, ya, ya sé que no es mucho, 0,72 € de nada, pero, ¿sabes qué? eso duele más. Sí. Duele más porque parece que es como cobrar por joder cobrar; porque sí. Y ya nos conoces, Mau —¿puedo llamarte Mau?—, pa chulo, chulo… la descargamos de internet. Y con saña. Y con rabia. Y no porque no podamos pagar con un sms 0,72 €. No. Lo hacemos por la vía chunga porque queremos.

Ya ves. Tú que querías que el contribuyente fuera consciente del robo que supone el pirateo… y no sólo es consciente sino que además lo hace adrede; y de paso demoniza la serie y jura —los españoles somos muy de pormiscojone— que no la piensa ver ni siquiera en la emisión en abierto. Ea. Díselo a Fairy, con lo interesado que estaría en poner publi.

Mira, Maurizio, yo no entiendo mucho de esto. Tú, que eres vicepresidente de al menos siete de los canales que tengo en el TDT, debes saber mucho más que yo. Pero mira, he hecho algunas observaciones y quiero compartirlas contigo, por si te sirven, por si no te habías dado cuenta, que mirando desde ahí arriba a veces se pierde la perspectiva. Lo mismo estoy equivocado, oye, pero para eso es bueno esto de los blogs, para que la gente opine y diga si ha observado lo mismo que yo. Solo son tres. Muy simple:

#1. La gente ve lo que quiere cuando quiere.
No hay otra. Y menos hoy día. Es imposible ponerle puertas al campo. Ni te lo plantees. El usuario gana. Y no creas que van a dejar de hacerlo por motivos morales, porque les pese o porque les cierres megaupload. Saldrán otros medios, surgirán nuevos sistemas y mejores maneras de llevarlo a cabo. No es culpa de la tecnología, ni de la fibra óptica ni de las ofertas de las operadoras. Es el usuario. Olvídate. No vas a poder evitarlo. Lo que debe preocuparte es que la gente quiera ver lo tuyo.

#2. Tu serie no es tuya.
En el momento en que se emite dejas de tener el control, dejas de poseerla. Perdiste el balón. Piensa que desde el minuto uno después de la emisión alguien en algún lugar ha hecho una copia digital y la ha colgado en la red. Y no solo eso: piensa que en cuestión de horas hay gente que se pone a escribir y ajustar los subtítulos. ¡Y sin cobrar! Has puesto un juguete en manos de una comunidad —esa es la palabra, «comunidad»— que se lo ha quedado. Es suyo. El triste usuario individualista de las pasadas décadas ha muerto. Ahora la vida es social. Es más, incluso es tribal: hay chamanes y brujos que realizan sortilegios como ripear, uplodear…, hay códigos del tipo Screener, DVDRip, BRRip, Xvid; y hay comunicación, como en la marabunta, con hastags en vez de feromonas, con tuits en vez de infrasonidos. ¿Crees que puedes luchar contra la marabunta? Olvídate. Lo más que puedes hacer es intentar conducirla.

#3. Dar para recibir
Dar es lo más rentable. Así lo hacen en EEUU. Canales privados y de pago como HBO o Showtime cuelgan en abierto los capítulos recién emitidos de sus series. ¡En abierto! ¡Canales de pago emitiendo en abierto! ¡Emitiendo por internet! ¡Y sus productos! Netflix pone todos los capítulos del tirón, para que te hagas un binge-watching. ¿Pierden dinero? ¿Dejan de rentabilizar sus productos? Parece que no les va mal. ¿Cómo es posible? Puede que se hayan dado cuenta de que es absurdo ponerle puertas al campo. Los usuarios hacen lo que les da la gana y van a ver mis episodios gratis, así que mejor que los vean en mi web, les cuelo un banner o dos —que es aceptable—, encauzo la estrategia de marketing hacia mi terreno y por lo menos ni los cabreo ni fomento el pirateo.

Jugando en mi campo, y aprovechando la propia fuerza de la marabunta, puedo conseguir implicar a mis espectadores para sean ellos los embajadores de mi producto. Quiero que vean el último capítulo de mi serie, y quiero que lo vean gratis en mi territorio, en mi web; y que lo comenten, que lo tuiteen…; les doy entrevistas con los actores, adelantos del próximo episodio, detrás de las cámaras, fotos, salvapantallas, juegos…; les propongo sorteos con premios, camisetas, gorritas, stickers, pegatinas… Quiero que se hable de mi serie; quiero que la conozca todo el mundo; quiero que se generen expectativas…

Porque sé que de esta manera es probable que en la próxima emisión en TV —el único momento en que controlo mi producto— tenga la audiencia asegurada. La marabunta comiendo de mi mano. Y no sólo porque quieran ver mi serie, sino porque la quieran ver antes que nadie. Piénsalo, Mauri —¿puedo llamarte Mauri?—, la gente incluso dejaría de insultarte en la propia web de tu cadena… ¿No te parece? ¿No lo ves? ¿No? Bueno… ¡pues piensa en los anunciantes!