Cada vez se ve menos la televisión en el televisor tradicional. Nuevas pantallas han irrumpido para restar preeminencia a las tradicionales. Incluso ya se crean piezas audiovisuales específicamente para YouTube y redes sociales. 

Kirsten Dunst tiene en su haber tres interpretaciones destacables: la niña de Entrevista con el vampiro, la María Antonieta de Coppola y la Justine de Melancholia, de Lars von Trier. El gran público también la reconocerá por ser la adolescente de Jumanji y por protagonizar un morreo invertido marcando pezón en la primera saga de Spiderman, además de otras películas en las que ha hecho siempre, más o menos, de sí misma. Y por eso precisamente la traigo ahora a colación: por hacer de sí misma en este magnifico cortometraje.

Dirige Matthew Frost, un experimentado realizador de clips musicales y spots comerciales, bajo el auspicio de una revista. Si no se han detenido a verlo, básicamente el cortometraje juega con el paso que ha dado cierto sector de la sociedad de la idolatría a la egolatría con la irrupción de las redes sociales y la notoriedad en la red. Dos chicas reconocen a Kirsten Dunst y corren hacia ella, pero no para pedirle un autógrafo o para preguntarle alguna intimidad, sino para hacerse un selfie con la actriz y compartirlo de inmediato en las redes sociales. Extrañada, Dunst les incita a que pregunten lo que quieran y las jóvenes se apresuran a pedirle a la actriz si puede mencionarlas en sus propias redes. En el epílogo se nos muestra cómo las jóvenes no conocen realmente la filmografía de Kirsten Dunst, achacándole películas en las que ni siquiera aparece.

Es un cortometraje que hace pensar; que tiene diversas lecturas. ¿Una crítica hacia el exhibicionismo que se ha puesto de moda en las redes? ¿Una reflexión sobre lo que es de esperar en la sociedad mediática actual, donde importa más ser célebre que admirar a una celebridad? ¿Acaso debería ser lo normal lo contrario? ¿Es el fanatismo la alternativa deseable a la egolatría o son sencillamente extremos de una misma tendencia? Las conclusiones se las dejo a ustedes. A mí lo que realmente me interesa es ver a una actriz de Hollywood en un corto por internet.

No es la única. Si echan un ojo a los últimos trabajos de Frost se encontrarán con más caras conocidas, como la televisiva Lizzy Caplan os las oscarizadas Cate Blanchett o Kate Winslet. Este otro corto también me ha hecho gracia, lo protagoniza la ganadora de un Globo de Oro Jessica Chastain:

Recientemente Nielsen, la empresa de medición de audiencias televisivas en EEUU, además de admitir errores en sus últimas lecturas, ha destacado lo que desde hace bastante hemos venido observando: cada vez se ve menos la televisión en el televisor. Servicios de vídeo bajo demanda, videoclubes digitales como Netflix, y la emisión televisiva en los dispositivos móviles han propiciado que cada vez más los televidentes prefieran elegir el contenido a la carta y consumirlo directamente en lugar de asistir al torrente catódico infectado de publicidad. Incluso nuestro César Brito lo comentaba semanas atrás. La red se está imponiendo.

Y no sólo se está imponiendo en lo televisivo. Cuando el cable irrumpió en los EEUU con canales como HBO, que empezaron a producir sus propios contenidos, la cosa sufrió una completa revolución que cambió por completo el panorama catódico y, en especial, el apartado de series. La «edad de oro», llamaron al fenómeno, y nacieron títulos míticos como Los Soprano o The Wire. Creo que actualmente estamos viviendo una segunda revolución con la incursión de plataformas tipo Netflix o Amazon, que también están empezando a generar sus propios contenidos como House of Cards, Orange is the New Black o Transparent. ¿Y si resulta que esta segunda revolución no ha hecho más que empezar? ¿Y si la bola resulta que llega más allá del video on demand y los videoclubes online?

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Al tiempo que Netflix echa un pulso a toda la industria cinematográfica tradicional al proponer el estreno simultáneo en salas y en la red, encontramos actrices como Dunst, Blanchett, Winslett o Caplan que están coqueteando con un nuevo medio; con una nueva ventana. Si hace una década se hablaba de los actores de la gran pantalla que se pasaban a la pequeña, a lo mejor ahora podríamos empezar a hablar de actores de cine y televisión que se pasan al YouTube —o al Vimeo, que es lo mismo pero más pijo—. ¿Será este el nuevo futuro que nos espera? ¿Llegará el día en que las películas se estrenen en Facebook?

Lo que sí parece cierto es lo que vaticinaba el actor y productor Kevin Spacey cuando afirmaba que se están rompiendo los moldes; que se están borrando las etiquetas. ¿El cine visto en el móvil sigue siendo cine? ¿Youtube visto en la SmartTV pasa a ser televisión? Si algo tienen en común los protagonistas de True Detective con los creadores de House of Cards es que ambos han descrito su proyecto como una obra unitaria, no como un serial. De hecho, en algunas entrevistas hablan de sus productos no como series de televisión sino como películas; una película de ocho o trece horas que se ve por partes. ¿Será que efectivamente se están rompiendo los moldes? ¿Será que las industria está cambiando? ¿Será que tendremos que adaptarnos?