Voy a decir no a la piratería. Venga, va. Nada de pirateo. Voy a cenar viendo una peli que me apetezca sin recurrir al pirateo.

Me apetece ver La vida secreta de Walter Mitty. Brito la fue a ver y le gustó; he leído por ahí otras críticas que la ponen bien, y lo cierto es que me apetece un Ben Stiller sin demasiado cachondeo. Hace ya bastante que no cuelga en la cartelera de mi ciudad, y veo que en las páginas de descarga —el Maligno— ya está, luego supongo que podré encontrarla legalmente en un tris, y además en alta definición y en versión original, que es como me gusta —quiero ver y OÍR a Ben Stiller, no a un tal Pablo del Hoyo—.

Comienzo a buscarla. Estoy dispuesto a pagar por verla, pero sin pasarnos, a ver, que no está la cosa como para dejarse más de tres o cuatro euros en un alquiler de cine. Primero tiro de los recursos que ya tengo: iTunes. Como bien saben todos los usuarios de algún producto Apple, sólo por entrar ya te tienes que hacer cuenta en la aplicación de la manzanita. La tienda iTunes tiene en España un amplio catálogo de películas y música para comprar y alquilar —en la iTunes de EEUU, que se puede curiosear desde aquí, también tienen series de televisión—. Además es posible acceder cómodamente desde el Apple TV en alta definición 1080, con subtítulos y toda la pesca por unos cuatro o cinco euritos. Pero no está Walter Mitty. Cachis.

Bueno. No pasa nada. A ver, ¿qué otras opciones tenemos? Filmin, por ejemplo, que últimamente se habla mucho. Filmin es un videoclub online de lo más castizo que tiene, según dicen, películas de estreno, cortos, series, un largo etcétera. Acceder es sencillo: te registras y ya puedes empezar a alquilar películas —pagando con tarjeta—. Además puedes suscribirte durante un mes, tres meses o un año y tienes acceso a todo el catálogo, menos a los estrenos que, según parece, hay que pagarlos aparte con una serie de «vales premier». Sí, a mí también me parece que es cobrar dos veces, pero bueno, para el caso, quiero ver por cuánto me sale ver La vida secreta de Walter Mitty en Filmin y, a ser posible, antes de que se me cuezan los macarrones. Busco, busco, busco… y nada. No está en el catálogo. Cachis.

Venga, va, no desesperemos. Sé que la opción del pirateo me la pone en bandeja y gratis… pero no voy a caer. No debo caer. No al pirateo. Busquemos alternativas a Filmin… ¿Wuaki? ¿Qué es esto? Wuaki.tv es otro de los videoclubes online que operan en España. Como Filmin, te ofrece un amplio catálogo de películas y series de TV por módicos precios, tanto en alquiler o compra individualmente, como haciéndote de su club selecto por unos siete euritos al mes. Tirado, ya ven. Casi merecería la pena, sobre todo por el tema de las series: mirando por encima se ven joyitas como The Shield, Sherlock o House. Oye, lo mismo me interesa. Estoy a punto de pasar por el aro cuando de pronto me doy cuenta de que no están las series completas: por ejemplo, de House, que terminó con su octava temporada en 2012, inexplicablemente sólo tienen las cinco primeras, a treintaytantos euros cada una, y sin HD. ¡Y encima tampoco tienen La vida secreta de Walter Mitty! Cachis.

Aparto los macarrones y sigo buscando. El runrún del pirateo sigue llamando al lado diabólico de mi mente: ya podría tener la dichosa peliculita descargada. Pero no. ¡No! Eso está mal. Tiene que haber forma humana de verla de alguna manera legal. A ver, se estrenó en la Navidad del año pasado y ¡hace mucho que ya no está en el cine! Seguro que Yomvi la tiene. Como sabrán, Yomvi es el videoclub de Canal +. Se puede contratar para verlo solo por internet por unos diez euritos al mes, aprox. Eso sí, sin fútbol ni pamplinas como los estrenos, que también tienes que pagarlos aparte. Lo puedes ver en el ordenador, en el iPad… pero olvídate de lanzarlo a la tele con el Apple TV, porque por lo visto han cortado esa opción, que la gente dejaba de abonarse al satélite. Tienen como principal reclamo que se pueden ver las últimas series de la HBO como True Detective, o los estrenos de Netflix como House of Cards. Oye, no pinta mal, pero sale un poco caro para ver una sola película con unos macarrones. Además, después de buscarla resulta que ¡tampoco la tienen! Cachis.

¿Cómo es posible que una película que está en todos los portales ilegales de descarga no figure en ninguno de los videoclubes de nuestro amado país? Miro en algún otro lugar, como Filmotech, o el videoclub de ONO y nada. No hay manera. Parece ser que, en estos instantes, la única forma legal que tengo de ver La vida secreta de Walter Mitty es hacer 200 km y pagar los 10 euros de la entrada del cine en Madrid, donde sigue en cartel. Eso o el pirateo, claro, que está mal. ¡Muy mal!

Nada. Optemos por otra película fuera de cartelera, a ver si hay suerte. Por ejemplo, La Vida de Adèle, que le gustó mucho a Jaraquemada. ¿iTunes? Nada. ¿Filmin? Todavía no. ¿Wuaki? Sorry pero no ¿Yomvi? Tampoco. ¿Qué opción me queda? Ah, ya: ¿Pirateo? En alta definición, versión original y con subtítulos. Toma ya. ¿En serio? ¿En serio?

Ante esto la pregunta es obvia. ¿Me espero a que estos títulos estén en los medios legales? ¿Me como los macarrones tragándome la publicidad de cualquier cosa por televisión? ¿Me conformo con lo que tengo con tal de aportar mi granito de arena a la industria —un granito de arena que sale por un precio, hagan las cuentas—? ¿O sucumbo al aquí y ahora que me ofrece la red? ¿Qué haría usted?