¡Qué maravilla! Cientos de miles de personas llenando las salas. Aplausos, vítores, desgarros de camisa y un «hagamos la ola» multitudinario. Y todo solo con bajar el precio a algo «razonable». ¿Veis? ¿Veis como ese era el problema? Bajar el precio y nada más… ¡MENTIRA!

Por si no se han dado cuenta, ayer terminó una promoción que ha devuelto, aunque de forma efímera, el éxito a las salas de cine. #lafiestadelcine , que así se ha llamado, ha movilizado a la masa y ha logrado sacar a la gente de casa para ir a las salas entre semana. Incluso ha plantado cara a la todopoderosa champions. En todos los periódicos y medios, el titular hacía mención a la bajada de precio y cómo una medida así triunfa. Nos gusta ir al cine y además nos gusta pagar poco. Maravilloso. Pero hay trampa.

La primera trampa está en el propio precio. 2,90 € por entrada. «Tirado» en comparación con lo que se suele pagar a diario. En los mentideros los comentarios eran de lo más predecible: «con precios así la gente no se plantearía si ir o no al cine…», «deberían mantenerlo siempre así y no quejarse tanto…» Se ve que a la mayoría los casi tres euros les parece un precio razonable, excepto a los cines, claro. Porque los tres euros por pase, desgraciadamente, no cubren los gastos normales de un cine medio de ciudad.

La sal de la promoción la han puesto FAPAE —productores—, FEDICINE —distribuidores—, FECE —exhibidores—, Ministerio de Educación —ya nos cobrarán, ya…—, y, ojo al dato, El Corte Inglés, Coca Cola, Ford, Canal Plus, Entradas.com, JCDecaux, etc. que han patrocinado la iniciativa. Por tanto, olvidemos lo que hemos visto. Los 2,90 € por pase son una utopía para una sala normal con los sueldos del de taquilla, el del kiosko, el de la limpieza, el del proyector, lo que cobra la productura-distribuidora, los derechos de autor, el alquiler, la luz, el agua/calefacción/aireacondicionado, el seguro, la página web… ah, y el IVA, claro, que aquí «solo» es el 21%, el triple que en Francia.

Pero la trampa no está solo en darnos una ilusión que no es real: la trampa está en que, de hecho, la cosica no nos sale del todo gratis. ¿O se pensaban que entidades filantrópicas como El Corte Inglés o Coca Cola iban a invitarnos al cine por nuestra cara bonita, por el bienqueda o porque les sobra el dinero? No. Ya saben que las grandes corporaciones no dan puntada sin hilo, y pronto, muy pronto, el casi millón de personas que se han beneficiado del asunto empezarán a recibir la dichosa publicidad en lo más íntimo de sus teléfonos móviles.

¿Cómo? Pues muy simple: para entrar en la fiesta del cine hacía falta acreditación. No bastaba con la sencilla entrada comprada de forma anónima en la taquilla. No, amigos, no. Si querías entrar tenías que llevarte el papelito desde casa con tu DNI, y tenías que haber rellenado antes un formulario vía internet donde como poco tenías que poner tu nombre, edad, provincia, dirección postal, teléfono y tu email —el email dos veces, que es importante—. Ah, claro, y aceptar la «política de privacidad» donde se te promete que sólo van a utilizar tus datos para mandarte «información de interés», tanto las federaciones como las empresas patrocinadoras. Mira con qué trastabillada gramática lo decía al pie del mismo formulario:

Usted, al enviar el formulario, también otorga el consentimiento a los responsables para la cesión de sus datos de contacto dichos patrocinadores y/o colaboradores bajo las mismas finalidades establecidas con anterioridad.

Fíjate qué bien, ¿eh? Un buen día un empresario se levanta en algún lugar con tu teléfono y el de un millón de personas como tú a las que puede bombardear tranquilamente con sus promociones y ofertas, y además puede pasarle —o venderle— la lista a los colegas. Matrix te posee Neo, y también la Coca Cola, la Ford o el Corte Inglés. Y cuidadito, que saben dónde vives. Le has contado al Canal Plus todo lo que tardaste cuatro citas en decirle a tu pareja, incluyendo tu edad real, y a cambio de que te invitaran apenas a la mitad de la entrada de una película en el cine. No tardarán en ponerte cara —facebook es lo que tiene, que le pone cara a la gente—, y quién sabe si empezarán a seguir tus tuits para saber qué te gusta, qué ves en la tele, qué sitios frecuentas con tu foursquare, qué fotos subes a instagram, y todas esas cosas que solo compartes con «tus amigos» —ah, y no te imagines agentes secretos con granos en la cara y pinta de acosadores de bilblioteca: esas cosas las hacen automáticamente los servidores mientras los informáticos juegan al Leyends—. Y lo gracioso es que tú has accedido. Ea. ¡Fiesta!

Pero bueno, el asunto ha tenido repercusión, que era de lo que se trataba. Se ha hablado de cine y de dinero, que es algo que por lo visto está de moda, y de soslayo se le ha echado un capote a la piratería. ¿Cómo? ¿Qué? Claro, porque la conclusión facilona del tema, la que ha circulado por los barrios bajos y las portadas de los periódicos, es que la piratería no es la gran culpable, como pregonaban los anteriores inquisidores de palacio, sino que es el coste. Se ha derivado el argumento hasta el punto de casi «justificar» la descarga ilegal dados los «abusivos precios» del cine. «¿Ves?», me decía uno, «con precios razonables la gente prefiere ir al cine antes que piratear la película», y se metió a ver el biopic de Julian Assange admirado por el halo de profeta que le otorga el cartel, como si su canosa melena fuera la digievolución lógica del Che Guevara postmoderno y los hackers, antes temidos, fueran en el fondo justicieros llamados a compensar los desmanes de los aburguesados propietarios de las salas de cine. Ríete tú del Zorro.

De poco sirve argumentar que las colas de gente y la afluencia se deben más a otros motivos que a la bajada de precio. Se debe a que nos gusta el cine, claro, pero también a la movilización; a la presión social de tus amigos, que te llevan a la sala a «compartir» una película; se debe a lo extraordinario de la medida; a la necesidad imperiosa del ser humano de aprovechar todo lo que parezca un chollo, una rebaja, una ganga; al gregarismo de nuestra especie; a la norma cósmica que nos obliga a hacer cosas en determinadas fechas, como en San Valentín, como en el Oktoberfest… De poco sirve repetir una y mil veces que el precio no es el único causante de todo el problema, y que el descuento no es la panacea.

Ni siquiera logro convencerme a mí mismo de que, de hecho, tampoco reside en la piratería la clave del asunto. Leo y releo una y otra vez lo que escribí de los calzoncillos y casi me convenzo, pero luego lo niego. Tengo que negarlo. Porque una y otra vez termino dándome cuenta de que yo soy el culpable de la crisis del cine. ¡Yo! Bueno, tú también tienes algo de culpa. Tú y todos.

Porque en el fondo todos sabemos que hacer cola en la puerta del cine es… cómodamente evitable.

35 thoughts on “La fiesta del cinismo”

  1. Fíjate qué bien, ¿eh? Un buen día un empresario se levanta en algún lugar con tu teléfono y el de un millón de personas como tú a las que puede bombardear tranquilamente con sus promociones y ofertas, y además puede pasarle —o venderle— la lista a los colegas.

    Pues será lo que haces tú con los registros de tu blog, porque las cosas no funcionan así. Por cierto, muy grande lo de «un empresario», una palabra muy bien seleccionada, muy neutra en el contexto del artículo. Imagino que es la manera de llamar a los que obtienen registros de emails para mantener viva a su marca. Vamos, empresarios como tú.

    En definitiva, no será de qué será la fiesta, sí del cinismo o del optimismo, pero desde luego tu blog es el templo del resentimiento.

  2. Gracias. No guardo registro de los visitantes de este resentido blog. Quizá debería hacerlo para ser un empresario de verdad.

  3. Eso es más que discutible, aunque técnicamente sea de otra manera… ¿O no le mandas la newsletter a nadie?, ¿También se los pasas a tus colegas?
    Como sugerencia de este ignorante usuario que comenta: el próximo post habla bien de algo o alguien, que no todo es una mierda menos tú.

  4. No. No se hacen newsletters ni se le manda nada a nadie que no se haya suscrito para recibir los post por email. A ellos tampoco se les manda nada que no sea eso, ni spam, ni publicidad de ningún tipo. Tampoco comerciamos con nuestra lista de suscriptores, ni patrocinamos eventos para conseguir datos personales. Ni siquiera cobramos.
    Gracias por la recomendación. Si navega por los post verá que hay alguno laudatorio de cosas que sí merecen la pena, como los dedicados a House of Cards, The Bridge, Orange is the New Black entre otros. Sí, lo bueno suele venir de fuera. Cuando veamos algo positivo digno de mención lo comentaremos libremente.
    Gracias.

  5. Corramos un tupido velo sobre el tema de ‘empresario’. Son empresarios muchos emprendedores con 4 trabajadores que aportan mucho a este país. Dicho lo cual, sigamos.
    Confieso que soy un encantado del cine. Solía ir cada fin de semana cuando pagaba 5-6 euros por mi entrada. El tema es que, por ejemplo en Madrid, el cine está a 8-9€. Puedes ir a 6 euros un miércoles, saliéndo a carreras del trabajo y con la posibilidad de ir al día siguiente un poco más cansado de lo habitual.
    Todos sabemos que el cine a 3€ es una utopía. Es como los hoteles de Grupon. Las cuentas no salen y se entiende.
    El tema es que muchos estaríamos muy dispuestos a pagar 6 euros por ir al cine. No 3, 6, el doble.
    Lo que a muchos, también nos cuesta comprender es cómo en el común de las empresas privadas si no se vende algo, se baja el precio. Los negocios se adaptan, oferta y demanda. Quiero llenar la sala, no la lleno a 8, intentaré a 7, no la lleno con 7, lo intentaré con 6… Y si no la llenas, amigo, tendrás que cerrar, pero al menos intentalo.
    Con esta crisis de camello, todo el mundo está bajándose el sueldo y trabajando ‘a precio-puta’. Hasta el AVE ha bajado sus precios. Y mientras, las salas, mantienen los precios.
    A esto le sumamos la putada del IVA, la crisis del sector, etc. Pero algo habrá que hacer. Algo a parte de llorar, o echarle la culpa a las multinacionales. Que, por muy ladronas de identidad que sean, te han pedido el consentimiento -ya nos damos de baja más adelante si empieza el bombardeo-; y han conseguido que durante tres días las salas de cine, al menos las de Madrid, hayan estado hasta la bandera.
    Y aquí concluye la opinión de un ciudadano al que le gusta ir al cine.

  6. Dejando un lado el tema del spam (que tampoco es tan alarmante, ya que TODAS LAS NEWSLETTER tanto email o sms debe acompañarse con la fórmula para darse de baja), no es cierto lo que dices de los costes.

    El coste de luna proyección es igual para 1 persona que para la sala llena, es más, con la sala llena es fácil que más gente compre palomitas y bebidas, algo más difícil con 1 sola persona.

    Partiendo de eso, es pura matemáticas. Si la entrada durante la fiesta del cine se ha quintuplicado:

    Precio normal medio: 7,5
    Precio reducido: 2,9

    Si al precio normal van 100 personas= 750 pavos
    Al precio reducido: 500=1.450 pavos

    Con lo cual no tiene sentido decir que no es posible afrontar el coste, partiendo de la lógica de que le coste es el mismo para 100 que para 500. Lo que pasa es que tienen pocos dedos de frente y no quieren que el publico se beneficie porque les da la sensación de que les timan, algo que llevan haciendo ellos durante años.

    ¿Y lo del IVA? Que excusa mas absurda, el cine subía de media cada año 0,50 céntimos, muy por encima del IPC, lo que pasa que esta subida no es para ellos, por eso se quejan tanto.

  7. Pero vamos a ver… Si se baja el precio de las entradas y se quintuplica el número de asistentes… ¡¡blanco y en botella!!

  8. A título personal, si yo tuviera trabajo (uno con horarios que me lo permitiera además) iría al cine a menudo, odio ver películas en monitor, pero entre las que no se estrenan, pasan fugaces por cartelera y las que se estrenan con todas las de la ley a precio de menú en muchos casos no me quedan más narices que aguantarme. Afortundamente hay cosas como el Cinestudio D’or en Valencia 3,5-4,5 euros una sesión doble y con películas que suelen ser interesantes aunque no de estreno y suele verse muchísima gente en las sesiones. El problema: tengo que ir hasta Valencia porque el cine más cercano a mi pueblo está a media hora de autovía. Todo relacionado con la pasta. Respecto a lo de la publicidad, yo ya me apunté a una de estas promociones hace unos años y luego me dí de baja en las publicidades que me llegaron sin problema, tampoco es que yo sea una persona que cuide mucho mi privacidad, tengo facebook, hotmail, gmail, contrato de móvil, cuenta de banco, paypal, dni…

  9. Y se promociona, y se le llama «fiesta», y es una vez al año… Pensar que el éxito de la iniciativa se deba sólo a la bajada de precio es como pensar que si los museos tuvieran horario nocturno iría más gente solo porque en la Noche en Blanco se llenen.

  10. Creo que en Francia esto se hace un par de veces al año desde hace tiempo y funciona.
    El hecho es llamar la atención de los ciudadanos, acercarles al cine. Más adelante ya se intentará fidelizar, que es lo complicado.
    La idea es buena y la prueba es que ha tenido una gran acogida, coincidiendo además con varias películas españolas de gran calidad en cartel.
    Yo no buscaría cinismos o resentimiento. Suelo tratar de quedarme con lo bueno de las cosas. Quizá siendo más optimistas todo iría mejor…..aunque el realismo nos ayude a poner los pies en el suelo.

    Gracias por el artículo.

  11. Como cansan los lloros, la criminalización y el sabelotodismo…

    Ahora va a resultar que si no va la gente al cine porque no va y si va cuando sale una oferta como esta es satán. Qué quieres que te diga chico, ole por la iniciativa y por la oportunidad que ha supuesto para todos, incluso para los que no se plantean ir al cine a no ser que sea en esta ocasión, quizá más de uno recuerde como era ir a sentarse en una sala y lo que difiere de bajarse la peli y verla en su salón.

    Quizá no, pero esa gente que no va al cine por religión dudo mucho, muchísimo, que haya ido aunque sea con la oferta de la fiesta del cine, porque se trata de gente que simplemente considera más un incordio el ir a ver las pelis que el pagar por ellas, es una cuestión de hábitos. Pero no me vale el argumento de las grandes marcas que respaldan todo esto (entre tú y yo, ¿quién quieres que respalde una cosa así?) porque haya oferta o no son las marcas las que se anuncian en las salas, las que ponen pasta para muchas cosas (ojo, incluso cuando no hay ofertas de ningún tipo) y a las que productores, directores y creadores en general recurren cuando necesitan un empujón(como es normal).

    No consideres tampoco que estoy a favor de las grandes marcas haciéndose con el poder de todo, ni de que las cosas tengan que financiarse de una forma u otra, no voy a entrar en esos términos, Estamos hablando de cine. Estamos hablando de entretenimiento, de productos culturales (sí, por supuesto) que la gente CONSUME. Y siempre que se consume algo, hay una marca detrás y mucho más cuando es un producto lo suficientemente grande como para estar en un cine (ya sea el de tu barrio, el de un centro comercial o el que sea). Aunque no tengas que apuntarte a nada, aunque no tengas que dar tus datos o lo que sea, cada vez que vas al cine está lleno de publicidad: la bebida, las palomitas (las compres o no ya se encargan de que te quedes con qué marca se vende en cada sitio), los tráilers, los anuncios antes de la peli… no sé, lo que si que me parece una utopía es que pretendas ir al cine a ver una peli y que no haya una acción comercial detrás.

    Y, encima, te inventas las cosas. Yo me registré y solamente tuve que dar mi nombre y mi correo electrónico: ni el móvil, ni la dirección, ni más datos. No solo eso, si no que una vez en la taquilla del cine, acreditación y DNI en mano, el taquillero me dijo en las dos ocasiones que fui (a dos cines distintos) «nada, no hace falta que me lo enseñes.

    El cine es muy caro, ha subido una barbaridad, es una pasada. A mí me encanta y voy siempre que puedo y más si pillo alguna clase de oferta: días del espectador, fiesta del cine, festivales o pases especiales, etc. Demonizar a los que aprovechan estas ocasiones o hacerles ver que les están tomando el pelo, que están haciendo casi peor que pagando la entrada normal es una forma de esnobismo que no se a qué viene.No se a qué viene eso de «gregarismo» ni qué tienen que ver los cojones para comer trigo ¿Qué quieres, que todo el mundo sea tan puro como tú? ¿que todo el mundo esté dispuesto a pagar lo que sea por lo que hemos tenido siempre a precios más razonables? ¿que todo el mundo se tome la sala de cine como un santuario? ¿que la gente vaya a ver las pelis solos, callados, en silencio, como quien admira un cuadro? Me parece que se te escapa la parte de ENTRETENIMIENTO que tiene un arte como es el cine.

    Y todo esto te lo dice alguien dedicado a la creación audiovisual. Alguien que quiere ganarse la vida con esto y que lo seguirá intentando y que sigue pensando que ni la piratería ni el «todo gratis» son el problema.

    So amargao.

  12. Ah, vale, ese segundo artículo me da una visión mucho más clara de tu postura.

    Por ver la peli en tu casa, en la tele, está mucho menos orquestada por multinacionales, marcas, empresas y todo eso, ¿no?

    Ríete tú del zorro 😉

  13. A ver, que haya empresas no son el problema. El problema es que con el reclamo del cine barato la empresa pueda hacerse con tus datos de carácter personal y comerciar con ellos o pasárselos a otras empresas. ¿Para qué queremos una ley que pretende proteger la confidencialidad de nuestros datos si después aceptamos por la letra pequeña que éstos se le regalen o vendan a cualquier «patrocinador»? Porque, como has visto arriba, la letra pequeña es bastante general: patrocinadores y/o colaboradores, y ancha es Castilla.
    Cuando me hago socio de Filmin, por ejemplo, le doy mis datos a Filmin, que se compromete a tratarlos «con el grado de protección adecuado, tomándose las medidas de seguridad legalmente necesarias para evitar su pérdida, deterioro y suministro y acceso a terceros no autorizados», pago lo que me corresponde a cambio de un servicio, y veo las películas que me dé la gana sin cortes publicitarios ni más zarandajas. Sé que la Ford no me va a molestar. Es más, cualquier empresa que utilice tu correo para enviarte publicidad tiene que pedirte permiso antes. Con la historia de la fiesta del cine te pide permiso la organización, y tú se lo da a la organización, y al Corte Inglés, y a Coca Cola, y a Ford, y que viva la Pepa! Las políticas de privacidad de las páginas decentes incluso previenen de las cookies.
    Ahí está el problema con respecto a los datos y la publicidad. ¿Por qué para que pueda ver una película barata tiene que conocer la Ford (la de los coches) mi nombre?

  14. ¿Si el precio disminuyese iría más publico? Si a menor renta, o renta estancada desde hace años, el precio de los bienes como el cine aumentan, su consumo disminuye. A igual renta, si el precio de esos bienes disminuyen, su consumo aumenta. Eso sí, ceteris paribus.

    Ahora bien, supongamos que ese precio debe disminuir, pero no de la manera que han abordado en esta ocasion, es decir no mediante patrocinios ni sponsors, sino, eliminando ese 21% de IVA, y dejándolo por ejemplo al doble que en Francia, es decir un 11%. Supongamos que se cuida, estudia y controlan las ayudas y subvenciones PUBLICAS a cultura. Supongamos a su vez que grandes marcas incluyen product placements, y que apoyan a la cultura apoyando a esa creación artística y no a financiar las fiestas privadas de las inauguraciones o estrenos. Supongamos todo eso, ¿no podría disminuir ese precio, y el del teatro, conciertos, salas de exposición y muuuchas otras actividades culturales?

    No veo mal que las empresas se hagan con una base de datos, siempre y cuando, (que somos mayorcitos) seas consciente de dónde dejas tus datos. Que no leamos la letra pequeña no es culpa de Cocacola, ni de El corte inglés, y muchisimo menos del marketing. Son acciones a veces necesarias para saber qué desean los consumidores, y poder así ofrecerselo.

    Tampoco entiendo que por ejemplo en mi ciudad organismos públicos hayan financiado y den ventajas fiscales a los equipo de fútbol y de baloncesto, y sin embargo no ayuden a las salas de cine o se de más comunicación de otras actividades culturales. Pero vaya, esta es otra guerra que tenemos en Bilbao, pero que siempre me viene a la mente.

    NO estoy de acuerdo con tu conclusión, pero sí me ha gustado la energía con la que lo expones.

    Un saludo de una bloguer (que tampoco se financia con el blog) licenciada en marketing.

  15. ¿Si el precio disminuyese iría más publico? Si a menor renta, o renta estancada desde hace años, el precio de los bienes como el cine aumentan, su consumo disminuye. A igual renta, si el precio de esos bienes disminuyen, su consumo aumenta. Eso sí, ceteris paribus.

    Ahora bien, supongamos que ese precio debe disminuir, pero no de la manera que han abordado en esta ocasion, es decir no mediante patrocinios ni sponsors, sino, eliminando ese 21% de IVA, y dejándolo por ejemplo al doble que en Francia, es decir un 11%. Supongamos que se cuida, estudia y controlan las ayudas y subvenciones PUBLICAS a cultura. Supongamos a su vez que grandes marcas incluyen product placements, y que apoyan a la cultura apoyando a esa creación artística y no a financiar las fiestas privadas de las inauguraciones o estrenos. Supongamos todo eso, ¿no podría disminuir ese precio, y el del teatro, conciertos, salas de exposición y muuuchas otras actividades culturales?

    No veo mal que las empresas se hagan con una base de datos, siempre y cuando, (que somos mayorcitos) seas consciente de dónde dejas tus datos. Que no leamos la letra pequeña no es culpa de Cocacola, ni de El corte inglés, y muchisimo menos del marketing. Son acciones a veces necesarias para saber qué desean los consumidores, y poder así ofrecerselo.

    Tampoco entiendo que por ejemplo en mi ciudad organismos públicos hayan financiado y den ventajas fiscales a los equipo de fútbol y de baloncesto, y sin embargo no ayuden a las salas de cine o se de más comunicación de otras actividades culturales. Pero vaya, esta es otra guerra que tenemos en Bilbao, pero que siempre me viene a la mente.

    NO estoy de acuerdo con tu conclusión, pero sí me ha gustado la energía con la que lo expones.

    Un saludo de una bloguer (que tampoco se financia con el blog) licenciada en marketing y joven empresaria desde hace un año, sin ayudas públicas.

  16. Eso es; perfecto, 100% de acuerdo, ya lo he comentado en algún post de otro sitio… Que decimos que será mejor hacer entrar a 6 personas a «precio reducido» (o precio justo) que sólo a una…

    Si es que piensan sólo en beneficio, pero con la regla de tres que ya sabemos que no funciona… La de «si a 5 euros me vienen 100 tíos por pase… lo pongo a 7 y saco tajada todos los días con los mismos 100 colegas, según mi cálculo de «lacuentalavieja»…»

    Y en la piratería hay mucho cómplice que nunca se menta, empezando por los fabricantes de hardware. ¿Para qué vale que el reproductor de DVD o BluRay anuncie compatibilidad con DIVX? A ver si se creen que me compro las películas, me las rippeo en casa, y las veo desde un mkv para no rayar el disco original… Mucha hipocresía…

  17. Muy interesante sobre todo la «letra pequeña» de las famosas acreditaciones, aunque también es verdad que, cuando se sobresaturó la página, te dejaban imprimir la acreditación en blanco para poner tu nombre y apellidos a mano. Pero eso es un detallito, sin más.

    Es cierto que con estos precios las salas de cine de por sí no vivirían. Pero, ¿viven con la poca gente que va con los precios altos? La cosa sería encontrar un equilibrio entre precio popular y rentabilidad de la sala, y ese equilibrio no son los 9€ que hay ahora mismo. Y si hay que recurrir a patrocinadores, o te pueden dar entradas más baratas a cambio de recibir publicidad en tu mail, pues oye, bienvenidas sean!

  18. Estamos de acuerdo en que la forma de pedir las acreditaciones es un poco perruna, pero te reitero que con poner u nombre y un correo (donde si no te van a mandar tu acreditación…) ya estaba hecho y. sinceramente, a mi el spam por email me la toca un poco y no creo que sea un grandísimo contra si puedo disfrutar de una peli en sala por 3€.

    Estoy de acuerdo contigo en la maravilla que son algunos servicios como filmin. Yo no lo uso, pero uso Spotify por ejemplo y me parece algo más que razonable: por una cuota fija al mes escucho la música que quiero, cuando quiero y sin anuncios. Me la programo yo y la disfruto como me gusta. Pero estarás de acuerdo conmigo en que Filmin no es una plataforma en la que todo el mundo pueda ver cine, quiero decir, está restringida a un tipo de cine que, desde luego, no es el más comercial, no es el que el espectador medio consume. Ni los mayores, ni los niños ni muchos de los espectadores del país saben lo que es filmin ni lo conocen porque entre otras cosas, aunque lo conociesen, no encontrarían en él el cine que les gusta ver.

    Hay otras plataformas, por supuesto, pero entramos en otras consideraciones. El cine el calzoncillos, como tú lo llamas, es cómodo, sin intermediarios (o al menos sin intermediarios no deseados) y tu te lo guisas y te lo comes. Pero es eso: cine en casa. Si prefieres ver una película en tu casa porque no quieres meterte en una sala con más gente, esperar colas, exponerte a publicidad y vivir la peli como una experiencia colectiva la cosa está clara: a ti no te gusta el cine, te gustan las películas.

    Así que si, estamos de acuerdo en que quizá debería llamarse «la fiesta de las salas» o «la fiesta de los cines» y me parece perfecto que tu no caigas, que no quieras dar tus datos (otra vez, con nombre e email bastaba) para entrar a una sala más barato, pero hay mucha gente a la que nos gusta ver las pelis en una pantalla en condiciones, con sonido en condiciones, con otra gente. Respeto que tú no lo veas así, pero respeta que la gente aproveche estas ocasiones en vez de tacharlos de borregos porque creo que es una equivocación.

  19. 100% de acuerdo. Es más, voy a explicar un poco de economía, algo que se da en 1º de carrera. Los bienes y servicios de lujo (véase el cine) tienen una elasticidad mayor que 1. Por lo tanto, ante una subida (o bajada) de precios, la demanda variará en mayor proporción. Es decir, si el precio de la entrada baja a la mitad, más del doble de gente irá al cine.
    Por ello, no me vale el argumento de los costes de mantenimiento de las salas, ya que es el mismo vayan 100 personas, 50 ó 20. Si no te da para mantener la sala, baja los precios! A todo esto, no todos los cines pertenecen a cadenas y los precios en las salas es prácticamente el mismo, luego se habla de las gasolineras y que pactan sus precios!
    Que pueden llenarte de SPAM el correo electrónico?? Todos recibimos varios correos SPAM todos los días y no nos quejamos de eso.. Así que ese argumento, lo siento, pero no me vale.
    Muchas gracias por vuestra atención.

  20. Resulta sin duda simpático que un artículo así esté en un blog donde para comentar se te pida rellenar tus datos, entre ellos, el email, pero ese no es el punto de mi opinión sobre el mismo.

    Creo que el autor evidentemente no ha sido gestor de una sala de cine y por lo tanto sufre de lo que nos ocurre a todos con Internet: la opinión sin fundamento en este tema.

    El principal problema de las salas de cine es el precio de la entrada y éste, a su vez, se divide en muchos otros problemas, como los contratos de los trabajadores, que enumeraste, pero también en la política de las distribuidoras y la forma de reaccionar ante ellas las salas de cine.

    Una economía sana e inteligente, intentaría llenar la sala a 3 euros y vender entrada+palomitas+coca cola a 5 euros, logrando aumentar por mucho las butacas llenas y esa parte de nuestra necesidad por el colectivo volvería a las salas de cine, porque fue una forma de reunión que ha dejado de serlo por culpa del precio. No es igual invitar a alguien al cine en 1980 que en 2013.

    El cine para una sala es sostenible. Hay muchas películas, incluyendo españolas, que no logran estrenarse porque las distribuidoras imponen pelis, eso es así. Hay miles de pelícuals geniales que llegan tarde o no llegan nunca por culpa de esa creencia de que la gente no va a ir.

    La piratería sí es una reacción, de malos y buenos, de gente como Assange que cree en lo que hace (estés o no de acuerdo con él, cree en lo suyo) y de gente que trabaja para «empresarios» o gobiernos para conseguir consumidores. El tema es conseguir un equilibrio y no despreciar las iniciativas que demuestran funcionar. Sería mejor buscar una solución a los problemas de esta solución, en vez de cortarle el camino apenas terminada. Me parece mucho peor intentar dañar a algo que ha funcionado y encontrarle los peros a que Vodafone me envíe un SMS ofreciéndome lo nuevo de sus planes. OJO: No me gusta que lo haga, para nada, pero no por eso aceptaré que se destruya lo bueno y sinceramente no creo que Coca Cola necesite patrocinar un evento así para conseguir mis datos. A ver si nos bajamos un poco de la nube de conspiración.

    PS: No marcaré «Recibir siguientes comentarios por correo ni Recibir nuevas entradas por email». Gracias por preguntar.

  21. Gracias por participar. Se te piden tus datos para evitar el spam y el trolleo. No se te va a mandar publicidad ni nada por el estilo, ni mucho menos voy a comerciar con tus datos. También se registra tu ip, con lo que podría averiguar entre otras cosas dónde vives, por ejemplo. Por supuesto no lo voy a hacer. Es simplemente para evitar spam y trolleo.

    Entiendo lo que mencionas. Mi postura es más bien que el precio no es el factor determinante. Soy de los que piensan que aunque pongan el cine más barato la crisis seguirá, aquí mis motivos: http://www.nosoprano.org/el-cine-en-calzoncillos/

    El tema de la política de privacidad no es que autorices a una compañía a mandarte publicidad: es que de un golpe autorizas a muchas. No autorizas expresamente una por una, sino del tirón a todos los colaboradores, patrocinadores, etc. Es decir, puedes recibir publicidad o información de la federación de distribuidores, pero también de cocacola, el corte inglés o ford (¿qué tiene que ver ford con el cine?).

    Gracias por tu aportación.

  22. Pues yo entiendo lo que se dice en el artículo, y aunque con algunas cosas no estoy de acuerdo (y no me voy a poner a insultar como sí hacen otros) con otras cosas sí que lo estoy. Así que voy a hablar como espectador, como amante del cine, como amante de ir al cine y como trabajador en un cine.

    El truco estaría en ni poner el cine a 2,90 euros, ni a 8-9 euros. Algo intermedio. 2,90 euros todo el año es INVIABLE, así de fácil. Da igual las cuentas que hagáis. No lo es. Más que nada por algo que se dice el artículo y que es una verdad como un templo: el chollo. La gente ha ido en estos tres días en masa porque la oferta NO iba a durar más. Así de sencillo. La gente, la masa, ve un chollo, una oferta, y allá que va, directa a ella. ¿Creéis que si el precio normal del cine fuera 2,90 iría toda esta gente que ha ido en tres días?

    Señores, que trabajo en un cine donde se ponen MUCHAS ofertas y además habituales e incluso así el cine a veces parece un páramo. La gente quiere ir al mejor cine, con toda la familia y todo su grupo de amigos, que les pongan de cenar modo restaurante de lujo y que todo les cueste 2 euros… o gratis, en todo caso. La gente lo quiere todo. Y sí, el precio normal del cine es caro, pero hay mil ofertas en cientos de cines y la gente no las aprovecha como ha aprovechado la fiesta del cine. Raro, ¿verdad?

    Y sobre que el problema es el precio… os recuerdo que hay gente que simplemente piratea para tener una película bajada, nada más. Hay gente que piratea películas que les saldría más barato comprar. Hay gente que piratea por piratear. Hay gente que piratea libros digitales que están a 1 euro. Venga, señores, que trabajo en un cine y en la susodicha fiesta he visto a mucha gente que el resto del año ni siquiera se plantea ir al cine, y no precisamente por los precios. Pero es que esos días, ¡hay que aprovechar la oferta!

    Ojo, oferta que está de lujo, pero no seamos ingenuos y pidamos 2,90 para siempre. Un precio justo. Eso es una oferta y, como toda oferta, es algo puntual. Y así debe serlo.

    Ni 8-9 euros ni 2,90. Que llenar salas con gente que va a dormirse, a charlar o dar por saco a los que quieren ver la peli, tampoco es agradable.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.