Título original: Lo dejo cuando quiera; Dirección: Carlos Theron; Guion: Cristóbal Garrido, Adolfo Valor; Música: Claudia Montero; Fotografía: Ángel Iguacel; Reparto: David Verdaguer, Ernesto Sevilla, Carlos Santos, Ernesto Alterio, Cristina Castaño, Miren Ibarguren, Amaia Salamanca, Pedro Casablanc

Después de superar, tras años de sacrificios y trabajo, la etapa universitaria, Pedro y sus compañeros logran su objetivo: convertirse en profesores. No obstante, la crisis económica y la precariedad del sector universitario español no los ayuda y, en poco tiempo, los tres terminan en el paro y sin visos de poder mejorar, al menos en el corto plazo, su vida laboral. Acrecienta el conflicto la situación personal de cada uno de los amigos: uno que sigue viviendo con sus padres y que no logra encontrar trabajo ni fingiendo no tener titulación superior; otro que malvive impartiendo clases particulares que no cobra a alumnos que no le atienden; y el propio Pedro, en pleno proceso de divorcio y sin poder permitirse ni un fin de semana de vacaciones con sus hijas pequeñas. 

No obstante, Pedro encuentra una solución en el proyecto de investigación que tiene a medias por falta de fondos: fabricar y vender estupefacientes aprovechando las instalaciones de su Facultad. De esta manera, los tres otrora empollones se convierten de la noche a la mañana en los traficantes de mayor éxito de la noche madrileña, para lo cual entablan contacto con Tacho, mafioso local y dueño de la discoteca que es el principal centro de trapicheo entre los jóvenes y adolescentes de la ciudad. 

Además de la consabida exposición de la precariedad del sistema universitario español, entre los visillos de la comedia se dejan entrever duros golpes hacia la realidad más sangrante

El negocio de la droga de algún modo logra mejorar sus vidas. Se salva la situación económica, y además cada uno de ellos encuentra de alguna forma aquello que estaba buscando en realidad: el amor, la independencia, la estabilidad familiar… Sin embargo, pronto el diablo empieza a reclamarles las deudas derivadas del pacto que firmaron con él; su vida empieza a complicarse de manera inesperada, y resulta que no es tan sencillo salir del negocio ilegal que han montado. 

Comedia preñada de chistes de situación y con un plantel de intérpretes en estado de gracia, la broma logra su objetivo. La película, dirigida por Carlos Theron sobre un guion de los veteranos de la risa Cristóbal Garrido y Adolfo Valor —basado en la producción italiana Smetto quando voglio, de 2014—, seduce al espectador desde el primer instante acudiendo a una lograda mezcla entre humor gamberro, exabruptos de trazo grueso y un patetismo tan realista que resulta imposible no encontrar inspirados instantes de crítica social. 

Además de la consabida exposición de la precariedad del sistema universitario español, entre los visillos de la comedia se dejan entrever duros golpes hacia la realidad más sangrante, retratando, entre chistes de cuestionable corrección política, la crisis de valores y social que acompañó a la económica en prácticamente todos los ámbitos. 

Sin duda una comedia que cumple su finalidad desde el primer instante.

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