Los Misterios de Laura es una buena serie. Sí. Lo he dicho. Sorpresa generalizada. Tuiteos y retuiteos. Semejante afirmación en NOSOPRANO, y viniendo del Cité nada menos. Lo sé, lo sé. Pero es verdad.

A ver, cada cosa en su justa medida. Vale que es un poco teatral; vale que es una sucesión sin límite de estereotipos y tópicos; vale que es un producto simple, sencillo y conocido por todos. ¿Y? Es que de eso se trata. ¿O acaso los episodios de Colombo no eran iguales uno tras otro? ¿Es que en Se ha escrito un crimen no encontrábamos siempre lo mismo? ¿Recuerdan la redundancia de Diagnóstico asesinato entrega tras entrega? ¿Y Remington Steele? ¿Y se recuerdan ustedes mismos disfrutándolos tarde tras tarde? ¿Acaso nuestras contemporáneas Castle, Bones, The Mentalist y otras del mismo cuño no caen también una y otra vez en lo mismo?

La simplicidad y manufactura de Los Misterios de Laura van con el propio género. No es Sherlock, no es True Detective, y tampoco pretende serlo, ojo. Es una comedia de intriga, del estilo de las antes mencionadas, y por eso puede permitirse el punto paródico, mitad naive mitad exagerado de las tablas teatrales.

Pero tiene enjundia. ¿Saben a lo que me refiero? Sí. Tiene enjundia. Y cariño. Y cuidado. Varios post atrás hablaba de Alatriste y la luz de relleno, y el cartón-piedra y la falsedad del estudio. En Laura no lo encontrarán. Los escenarios son reales, la iluminación es cinematográfica, el lenguaje de la producción, los planos, los encuadres, el montaje… es cine. Echen un vistazo: no se encontrarán los planos medidos y vacuos de los realizadores de plató.

Los guiones también tienen cariño. Javier Holgado y Carlos Vila vienen de una trayectoria de misterio televisivo: Círculo rojo, Motivos personales… Su dedicación al género se perfila en cada escena, en cada guiño, en cada homenaje. El humor —pues, aparte de la intriga, es una serie cómica— huye por completo de la zafiedad y grosería de nuestra habitual producción de sitcom. Laura tiene sutilezas, chistes visuales —visuales, digo, de los que se hacen con la cámara y las imágenes y el ritmo y el montaje… y no solo en diálogos—; y situaciones de auténtica comedia bien llevada. La misma escena inicial ya da cuenta del tono y el objetivo.

La interpretación no se queda atrás. Es teatral. Sí. Como siempre. Como todas. Recuerden lo que comentábamos de los interminables planos secuencia de El Tiempo entre Costuras, que parecían de sainete. Pero aparte de esa carencia de naturalidad propia de nuestro plantel nacional, está muy bien trabajada. Incluso, fíjense, es la última ficción que junta, aunque en capítulos de temporadas diferentes, a Antonio Hortelano y Eva Santolaria, pero en papeles tan lejanos de aquellos que los dieron a conocer que probablemente no se darán ni cuenta.

Por último, la audiencia también ha respondido. Sé que se habla de tímidos datos, de resultados tibios, de si puede con tal o cual propuesta de otras cadenas… Perdónenme, pero una serie que, sin la promesa de enseñar cacha en ningún momento, tiene en su segunda temporada más de tres millones de espectadores de media, llegando a marcarse un 20,8 % de share en su última emisión antes del parón, no es en absoluto un fracaso. Y ahí llega el verdadero misterio del asunto: ¿por qué el dichoso parón?

Los Misterios de Laura desapareció la parrilla en 2011, y hasta ahora. Sherlock ha tardado menos en estrenar su siguiente temporada. ¿Por qué dos años y pico de silencio? ¿Por qué dos años y pico de ausencia? Esperen, esperen, que la cosa es peor de lo que parece: la tercera temporada estaba ya hecha. ¡La tenían metida en un cajón!

¿De qué va esto, TVE? Explíquenme, hagan el favor. Porque no lo entiendo. Una serie que funciona, que está mejor realizada que la media, que tiene un tono y un género muy clarito y bien marcado… al cajón. ¿Por qué? ¿Por política? ¿Por competir en audiencia con el resto? ¿Por dinero? ¿Por qué? ¿Hubo un oráculo, una pitonisa o algo así que les motivara el silencio? ¿Hubo algún asesor o consultor de estos modernos que les dijo que Cuéntame podían estirarlo hasta el infinito pero que Laura era una serie sin futuro? Lo pregunto porque debe estar pitándole el oído ahora que la ha comprado la estadounidense NBC para hacer la versión yankee. ¿La han sacado ahora por eso? ¿O es que ver a Beatriz Carvajal en el Lolita de Antena 3 les ha recordado que la tenían escondida en el cajón?

En algún lugar, entre pasillos, escaleras y ascensores, los intereses de pronto parece que se enturbian. Se entremezclan las voces disonantes, los principios económicos, empresariales y de servicio público con otras cosas. Otras ideas; otras razones que no alcanzo a comprender, llevando el trabajo de buenos profesionales y la fidelidad de espectadores-contribuyentes por derroteros de olvido y misterio. Los misterios de TVE.