«Una guerra no puede ser la solución, tiene que haber otra forma» es una de las líneas de diálogo del humano protagonista en esta historia. Sin lugar a dudas el espectador pensará que se puede llegar a una solución pacífica ante cualquier conflicto, yo también creo firmemente en la paz, pero desde luego nada es tan sencillo como parece. El amanecer del Planeta de los Simios no sólo es entretenimiento de calidad, sino que además es una estupenda reflexión sobre los enfrentamientos bélicos.

Tras tres años de espera al final llega la secuela de uno de los mejores reboots del cine moderno. El Amanecer del Planeta de los Simios se convierte en un triunfo cinematográfico, siendo hasta la fecha el mejor blockbuster del verano —a la espera de Guardianes de la Galaxia—, esta secuela supera a su predecesora El Origen del Planeta de los Simios en prácticamente todos sus aspectos.

Desde el mismo inicio de la película se puede ver con claridad y rapidez la posición en la que se encuentran humanos y simios, en cómo ambos bandos quieren llegar a una solución pacífica a la situación actual. Desafortunadamente y a pesar de las persuasivas voces de sus líderes —muy especialmente la del líder simio César— el choque de intereses, los malentendidos, el racismo, la sed de venganza y las necesidades más primarias hacen que se desate el caos.

Existe un equilibrio en los diferentes elementos que componen la película, muy al contrario de lo que se suele encontrar en una película palomitera de verano. Por lo que no es una historia con actores de interpretaciones mediocres, soberbios efectos especiales y un guión penoso —como las secuelas de Transformers— en vez de eso el guión hace avanzar la acción con soltura, el argumento es fácil de seguir, tiene personajes carismáticos y redondos como César y Koba, pero la historia es compleja a la hora de reflexionar, con mucho acierto, sobre la guerra y la colonización, con conflictos entre humanos y simios, entre los propios humanos y entre los propios simios. Por consiguiente el espectador no ve claramente quienes son los buenos ni los malos, porque en realidad todos tienen sus intereses. Hay personajes con buenas intenciones, con las que el espectador empatizará. Puedo asegurar que el público no va a ir claramente a favor ni al mando de los humanos, ni al de los monos. Incluso los villanos tienen motivaciones potentes. Los conflictos son extrapolables a la perfección a cualquier tipo de ofensiva bélica que ha habido en la historia.

No obstante, y como toda buena película, lo que prima son las acciones y cómo están representadas; en este caso por medio de una dirección ejemplar, unos efectos especiales espectaculares, y unos actores de gran talento —destacando al sensacional Andy Serkis—.

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No es oro todo lo que reluce, efectivamente hay defectos como puede ser el hecho de que hayan algunas casualidades un tanto molestas en el tercer acto de la película. También hubiera estado bien que el personaje de Gary Oldman (Dreyfus) fuera más complejo y carismático, aunque hay que decir que Gary hace un trabajo estupendo. A pesar de que el ritmo de la película es de gran nivel, también que hay decir que se deshincha un poco en su conclusión, lo que no quita que el espectador tenga unas ganas bárbaras de ver una hipotética tercera parte y de haber disfrutado de una entrega de la franquicia que funciona por sí sola.

En definitiva, El Amanecer del Planeta de los Simios es una película más épica que El Origen del Planeta de los Simios, más emocionante, con diálogos muy bien medidos, un argumento mejor construido, personajes más carismáticos, etc. No obstante todos estos elementos son la cubierta de una película mucho más profunda de lo que parece al reflexionar sobre los conflictos bélicos de una forma admirable. No te pierdas una de las mejores películas de este verano.