Pocas cosas hay más tradicionalistas que la publicidad.

Sí. En serio. Sé que a priori la publicidad puede ser algo aparentemente rompedor; algo que busca llamar la atención, provocar al espectador y evitar el temido cambio de canal. Y sí. Es cierto. La publicidad busca sorprender. No obstante, todo publicitario sabe bien que cuando el objetivo final es vender un producto, cuanto menos antinatural se vea, mejor. La publicidad aprovecha las modas; los coolhunters campan por las praderas de lo mainstream; la propuesta de turno se adecua a los pálpitos de nuestra bullente sociedad y claro, no hay nada tradicionalmente más provocador que el desnudo.

La desnudez y el sexo tienen un nosequé que despierta al tiempo atracción y rechazo. Lo sabe hasta Miley Cyrus. El spot que han visto más arriba —y que seguro que han podido ver también en televisión— lleva varias semanas circulando en la red de manera viral. Ha sido la comidilla del Twitter, del facebook y de las conversaciones de barra de los últimos días. ¿El motivo? Pues está claro.

Para vender una aplicación de teléfono que te permite pagar el pan con el móvil, a los creativos de la agencia Sra. Rushmore no se les ha ocurrido otra cosa que poner a una veinteañera desnuda. Sí. Queremos vender un teléfono, ponemos a una chica desnuda. Si no ven la conexión a la primera, imagínense el brainstorming dentro de la agencia: «sí, claro, es que con este nuevo móvil no tienes que llevar cartera, ni bolso, ni dinero ni nada, por eso va desnuda»; «pero tiene que llevar el móvil»; «sí, bueno, claro, eso es: con este móvil no tienes que llevar nada más»; «pero entonces si no lleva bolso ni pantalones, ¿dónde lleva el móvil? ¿en la mano?»; «sí, claro, una chica desnuda con el móvil en la mano»; «ya…».

Silvia Salleras, que es como se llama la modelo, se pasea desnuda por las calles de Málaga ataviada tan solo por un sencillo modelo de blusa de lunares y pantalón negro pintado sobre su cuerpo. ¿Provocador? ¿Llamativo? Es posible. En cualquier caso, el anuncio parece que está logrando su objetivo, como aquel que comentamos del vibrador que regalaba Desigual: se habla del tema.

Claro, aquí es donde veo varios problemas. El primero de ellos es bastante obvio: ¿se habla del teléfono, o se habla del anuncio? Porque es un efecto que puede darse, ¿no? Acuérdense de aquel anuncio de Audi que en vez de disparar las ventas de Audis disparó las ventas de muñequitos de Elvis para el salpicadero. ¿Es positivo que la provocación de un spot termine por eclipsar al propio producto? Si a esto añadimos que muchos medios han terminado olvidando la profesionalidad de la joven —oye, para desfilar desnuda por Málaga un 18 de diciembre, que es cuando se rodó el asunto, hay que ser profesional— para destacar su vida amorosa… pues ya ves tú: ¿Vodafone Wallequé?

El segundo punto que me escama es el tema de la emisión. Ya lo comenté en su día para el caso de Desigual y otros por el estilo: en España tenemos una ley que prohíbe poner contenidos sensibles para los menores entre las 6:00 y las 22:00, con sus variaciones en los fines de semana y sus franjas «de protección reforzada». No es ninguna tontería, ojito: hace poco le han impuesto una multa a Atresmedia de casi 448.000 euros y otra a Mediaset de 1,57 millones de euros aparentemente por saltárselo con la emisión de programas como Mujeres Hombres y Viceversa. Este anuncio, ¿tiene contenido sensible para los menores? Bueno, es una mujer desnuda exhibiéndose por la calle… incluso delante de menores de edad dentro del propio anuncio. También es cierto que en ningún momento se hace ningún acto obsceno ni sexual y ella va «cubierta» por la pintura… ¿Se puede emitir? ¿No? ¿Lo emitimos solo a partir de las 22:00? Por el momento YouTube, que es muy sensible con estas cosas, no lo ha censurado… pero queda la duda. ¿Una mujer desnuda con el cuerpo pintado se puede ver a las seis de la tarde, pero un capítulo de La que se avecina no?

Por último, está el tema del género. ¿Por qué una chica de 24 años? ¿Por qué no un mozo? ¿O ambos? ¿O todos los malagueños y malagueñas haciendo nudismo por las calles? De hecho, en las marquesinas que han dispuesto por las ciudades se ve un torso femenino, pero también un torso masculino con una camisa de cuadros pintada:

¿Dónde está el anuncio del chaval? ¿Por qué no se le ve ni la cara en la foto? Ya. Ya sé que me dirán que estoy con lo de siempre, que si el sexismo trasnochado y tal y cual. Pero oye, a ver, no estamos anunciando un producto femenino: el spot lo podría haber hecho igualmente un hombre, ¿no? No es por sacarle punta al asunto más de la cuenta, pero ¿no les parece que, para los tiempos que vivimos, el hecho de que se siga recurriendo al erotismo femenino antes que al masculino es una idea un poco anticuada? ¿No les parece que lo de utilizar una chica joven luciendo cacha para anunciar cualquier cosa es un recurso un poco viejo? ¿Están ya de acuerdo conmigo en que la publicidad es tradicionalista?